Flatland.

En el 1884 se publicó un libro llamado Flatland (Flat significa plano) donde el autor Edwin Abbott Abbott (Sí, va dos veces) nos presenta con un cuadrado, quien nos narra el mundo desde su punto de vista en dos dimensiones. En ese mundo, los seres solo se podían mover en cuatro direcciones, como si fuera sobre la superficie de una mesa (nunca despegándose de ella); imaginen una moneda sobre una mesa, y piensen que a medida que sus ojos van quedando a la altura de la mesa, la moneda deja de ser circular, y pasa a ser una línea. Ahora imaginemos un triángulo, con un borde muy fino apoyado sobre la misma mesa, desde arriba vemos un triángulo, pero nuevamente cuando bajamos la vista hasta quedar a la misma altura de la mesa, el triángulo se vuelve a convertir en una recta. De ahí la dificultad de los personajes en reconocer los eventos que suceden a su alrededor. Un día, una esfera (pelota) visita a nuestro protagonista, quien no la puede reconocer como esfera, (imagínense media naranja apoyada contra la misma mesa, nuestros ojos solo podrían ver, desde flatland, la parte que toca la mesa, que es una circunferencia, que al igual que la moneda, si la vemos a la altura de la mesa, vemos otra línea recta.
Una vez que 'cuadrado' pudo comprender la existencia no de dos, ni de tres; sino de varias dimensiones, intentó propagar la idea por todo Flatland, pero las otras figuras se negaban a creerle, por lo que lo encerraron en su cárcel de dos dimensiones. Sin embargo, vino la esfera, quien con uso de una tercera dimensión (la altura) lo saca sin problemas de la cárcel, para sorpresa de todo Flatland.

Es curioso como ya hace más de cien años, habían mentes tan prodigiosas como para lograr desarrollar un concepto tan abstracto como un mundo bidimensional, y usarlo como metáfora para explicar lo cerrados que somos a la hora de concebir nuevas ideas.

Cuando a la gente se le ofrecen oportunidades de mejorar, son muy pocos los que se atreven a aceptar el reto, y uno nunca puede saber qué tan bien le irá hasta comenzar. Algunos somos más propensos a acceder y tratar de superarnos, y ahí es donde se logra la diferencia.
Al aceptar éste trabajo, lo hice pensando en lo enriquecedor que podría ser para mi, y lo que podría obtener de éste, luego de haber logrado con éxito mi primera 'misión', algo me dice que estoy en el camino correcto.

4 comentarios:

Pepita Pistolera dijo...

Si estas en el camino, entonces seguí para adelante.

Mecha dijo...

Lo difícil es "animarse" al camino... pero una vez ahí, ya estás para recorrerlo!

Cecilia Fernandez dijo...

Hay gente que realmente sorprende.
es decir gente que pensó cosas que nadie antes pensó y que son reveladoras,no?
Lamentablemente ninguno de nosotros será de esos.

Ojalá me equivoque =P


Y sí, hay que animarse, sin dudas.
Es fácil decir no si siquiera experimentar. La tarea realmente valedera es intentarlo...

Juli dijo...

Me encantó el blog, me encantó esta entrada. Ahora me dieron ganas de leer el libro.

Espero con ansias que sigas contando la historia :)

Saludos
Juli